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Juanma, el dios de la lluvia

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El presidente en su visita al Hospital Universitario de Jaén.
El presidente en su visita al Hospital Universitario de Jaén.

Beatífica visita del presidente Moreno Bonilla a Jaén. Fue invocar al dios de la lluvia y el líquido elemento se hizo cuerpo. El presi, en modo chamán, alertaba de la sequía que nos aguarda y que condicionará nuestra vida en los próximos meses y tras dejar el báculo en el suelo, los cielos hicieron lo suyo. Está en racha. Empero no vino a regar nuestros campos, tenía cita en este terruño mágico para inaugurar maquinaría de primer orden y de nombre enrevesado como la letra del médico: PET-TAC y dos gammacámaras, mejor que una. Compromisos escritos en piedra en el denominado Acuerdo Jaén con los aprendices de mago de Jaén Merece +. Engendros que evitarán a familias jiennenses coger la diligencia hasta Córdoba para sanar de lo suyo. “Dios de la lluvia apiádate de las bestias y de mí, pobre mortal”.

Los augurios del barómetro del CIS andaluz le son propicios. Más distancia demoscópica con el senador emigrado y jefe de la tribu socialista, Juan Espadas. Allí, desde la lontananza, el socialista le restó credibilidad a la encuesta, le faltó añadir que nadie las cuadra como Tezanos, el hagiógrafo de Pedro.

De vuelta a los pronósticos, algún asesor áulico debería susurrarle al presidente el quebradizo estado de salud del sistema sanitario, que requiere atención preferente vayan a cambiar los vaticinios de los posos del café.

Se antojan siempre poca cosa las visitas de los presidentes a esta Jaén en la reserva, rutinarias, faltas de cariño presupuestario. Sí, la inversión por habitante y tal, pero una cosa es predicar y otra dar trigo. O lo que es lo mismo diferenciar entre lo presupuestado y ejecutado. En cuanto a esa pertinaz sequía, el PSOE recordó que obras prioritarias que lo fueron en 2020, aún están sin licitar. Son las del Víboras y las del Quiebrajano y desde el otro lado del ring se recuerda a los socialistas en el Gobierno central que hay está la inconclusa Presa de Siles viendo pasar el tiempo como la Puerta de Alcalá. Así se hace constante tirar de sortilegios para invocar al Dios de lluvia. El año pasado ya salió El Abuelo en procesión rogativa para implorar acción divina frente a la sequía, algo que no se hacía desde hacía 74 años. Ha llovido, pero no lo suficiente. Si los decretos de la sequía siguen dando de lado a esta esquina del tablero político, convendría al presidente pedir turno de costalero y fiarlo todo a la gracia divina. Ya lo dijo el obispo Sebastián Chico: “Sin agua no hay aceituna y sin aceituna, la provincia de Jaén sufre”.

“Dios de la lluvia apiádate de las bestias y de mí, pobre mortal”

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